Por Perla Vallejo
agosto 14, 2023
Luego del colapso de FTX y Alameda Research, hablar de financiación para proyectos en Web3 se volvió un tema delicado. La cantidad de personas que mantenían sus ahorros y el número de relaciones existentes entre diferentes empresas, bancos, fondos y gestores, tensaron más al sector. La caída de los emprendedores perogrulleros ha sido contundente. Esto, sin embargo, ha abonado a la contracción del venture capital.
Más de 50 empresas del ecosistema cripto tenían relación con FTX. (Fuente: Fortune).
Si a esto se suma la desigualdad de la inclusión financiera entre países, el tema de recursos económico-financieros para emprender se acorta en términos de disposición de inversión y diversificación de instrumentos financieros digitales. Lo que menos se puede privilegiar es a proyectos basados en el uso y confianza en tecnologías que la mayor parte de Latinoamérica ni siquiera comprende.
En México, por ejemplo, un país que se ha rezagado en términos de innovación frente a sus pares sudamericanos, a pesar de que el número de empresas creadas se ha recuperado después de la pandemia, el 13% de la población adulta está abriendo un negocio, revelan datos del GEM.
Según este censor internacional, en 2023, y como resultado de pospandemia, lo que prevalece es la informalidad. Esto, sin embargo, sólo abona a generar tensión respecto a las soluciones puramente digitales.
El alto costo de trámites administrativos (en tiempo y dinero), la falta de acceso a financiamiento y la falta de capacitación en temas como finanzas, contabilidad o desarrollo de negocios, son los principales retos para un emprendimiento formal en Latinoamérica.
A ello se suma la falta de calidad de empleos. De acuerdo con los estudios Demografía de los Negocios 2020 y 2021 (EDN) realizados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) aproximadamente 1.6 millones de negocios mucho antes de pandemia por Covid-19 vieron la necesidad de cerrar sus puertas permanentemente, afectando directamente en los ingresos económicos de millones durante los últimos años, a pesar de nacer más de 619,000 nuevos. Sin embargo, esto condujo al país a incrementar su informalidad, no su innovación.
No todo es informalidad en Latinoamérica. Existe más de un 20% de empresas que viven de las estafas o la informalidad, pero “hay muchas comunidades y proyectos en América Latina, al grado que se está convirtiendo en un sector que impulsa blockchain, pero también es necesario hacer crecer la educación e información”, asegura Mónica Talán, CEO de Cryptoconexion.
Por ejemplo, en los mercados de capital de riesgo, ya existen 33 unicornios latinoamericanos. Entre ellos, se incluyen Bitso, una plataforma de criptomonedas. Talán explica:
“En estos países, no se espera que otras personas manden las plataformas. Son las propias personas quienes buscan, se informan y crean el ecosistema a partir de la información y las oportunidades de aprovechar tanto la tecnología, como la comunidad, al mismo tiempo que decide abrir puertas. Generan enfoques, es decir, en Latinoamérica blockchain funciona bajo casos de uso relevantes a la región”.
La identidad digital y las credenciales verificables se soportan sobre esta tecnología, por ejemplo. Pero también abonan a mejorar la trazabilidad y distribución financiera. El ecosistema blockchain, a comparación de sus inicios, demostró que va más allá de las criptomonedas. Principalmente, porque los emprendimientos bajo Web3 se encuentran en etapa de desarrollo, cuando la innovación y la disrupción son características.
Tipo de inversión realizada en emprendores en LatAm.(Fuente: Endeavor Intelligence)
En América Latina las tasas de crecimiento en cuanto a la demanda de la tecnología blockchain y de empresas, mantiene fuertes crecimientos “al grado de que pasamos a más 90 mil proyectos al año en países como México, Argentina, Brasil, Colombia, mismo que producen 999 empleos o más”, confirma Talán.
La razones, según Mónica Talán, son:
Cryptoconexión ha centrado sus pasos en Web3 a través de cursos, sesiones sobre cómo usar los proyectos o plataformas de forma segura, cómo entender estos nuevos productos y cómo evolucionan, y cómo usar blockchain para proteger datos.
“A mi me da mucho orgullo decir que el 46% de nuestro público son mujeres, por eso, para mí blockchain no es una criptomoneda, es mucho más, no obstante también es verdad que son las criptomonedas las que están impulsando la tecnología. Yo pienso en el futuro, uno donde la tecnología se vuelve esencial, el ecosistema financiero crece y junto con él, se incluyen las criptomonedas. El cual, se ayuda gracias a la construcción y crecimiento del sector”.
Para Talán, blockchain pasó de ser una tecnología que sólo se encontraba en inglés, a una donde el contenido en español se volvió prioridad. Las empresas de este sector empezaron a mirar regiones como Latinoamérica por tres razones:
“Con Web3 se cambian los protocolos, los inversores quieren proyectos válidos, sólidos y con impacto, para invertir dinero y pensar con quién va a trabajar, ahí es que surge la necesidad de crear un sistema más eficiente como los grants a fin de asegurar y evitar, al mismo tiempo, casos como FTX. Una situación normal, dado que como con el Internet, el impacto de un ecosistema genera un auge temporal, sólo aquellas empresas o emprendimientos que piensan en verdaderas soluciones logran sobrevivir, de ahí que los grants busquen más allá de una oportunidad”, concluyó Talán.
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