La rápida evolución de la tecnología ha revolucionado la forma en que los delincuentes operan en América Latina, específicamente en el ámbito de los fraudes. La Inteligencia Artificial (IA) se utiliza cada vez más de manera sofisticada para cometer estafas y extorsiones en la región, lo que plantea desafíos significativos para la seguridad y la lucha contra el crimen en la era digital.

Expertos en seguridad y prevención del fraude se han reunido en el 6to Congreso Latinoamericano para la Prevención del Fraude Organizacional (CLAPFO) en Costa Rica, donde han compartido sus inquietudes sobre cómo la IA está alterando el panorama del delito financiero. Juan Ignacio Ruiz, Presidente de la Asociación Internacional para la Cooperación en la Prevención del Fraude (ICPF), ha señalado que la tecnología es como un cuchillo: puede usarse de manera constructiva o destructiva. En este caso, la IA está demostrando ser una herramienta efectiva para detectar y prevenir el fraude, así como para cometerlo.

El Informe a las Naciones 2022 de la Asociación de Examinadores de Fraudes Certificados (ACFE) revela que el fraude tiene un costo de USD $3.600 millones en el ámbito corporativo. Este problema trasciende las fronteras e impacta significativamente en América Latina. La IA ha revolucionado la forma en que se llevan a cabo estos fraudes, permitiendo la creación de mensajes de audio falsos a través de técnicas de clonación de voz, donde los delincuentes pueden imitar las voces de personas conocidas, engañando a las víctimas para que crean que están conversando con sus seres queridos.

Uno de los métodos más preocupantes involucra los «deepfakes,» donde se crean copias realistas de voces a partir de grabaciones de audio cortas tomadas de plataformas de redes sociales como YouTube, Instagram y WhatsApp. Los delincuentes utilizan programas impulsados por IA para generar mensajes convincentes que pueden programarse para decir cualquier cosa. Estos mensajes se emplean para extorsionar a las víctimas, haciéndoles creer que un familiar está en peligro y requiere un rescate. También se usan para solicitar dinero a amigos y conocidos, haciéndoles creer que están hablando con una persona real.

La capacidad de la IA para crear mensajes falsos convincentes está transformando la forma en que los delincuentes llevan a cabo estafas en América Latina. Estos delincuentes se benefician del fácil acceso a tecnologías avanzadas, lo que les permite llevar a cabo ataques más efectivos y rentables. Aunque las estadísticas son escasas, los informes de casos exitosos demuestran que estas estafas pueden generar sumas sustanciales de dinero rápidamente. Por ejemplo, en Argentina, una banda robó USD $600,000 en diez días utilizando estafas de suplantación de identidad.

El aumento de estas estafas basadas en audio no se limita a América Latina. Se han reportado casos similares en otros lugares, como en los Estados Unidos, Canadá y Hong Kong. Las organizaciones criminales están aprovechando las capacidades de la IA para perfeccionar sus métodos y obtener mayores ganancias.

Sin embargo, la lucha contra este tipo de fraude también está evolucionando. Algunos países, como Chile y Colombia, han implementado sus propias soluciones basadas en IA para combatir el crimen. Sin embargo, los delincuentes siguen siendo ágiles en adaptarse a las nuevas tecnologías y pueden acceder fácilmente a herramientas avanzadas de IA en el mercado. Esta brecha entre las capacidades de las autoridades y las de los delincuentes presenta un desafío constante en la lucha contra el fraude impulsado por la IA.

El avance de la inteligencia artificial está transformando la forma en que los delincuentes operan en América Latina, especialmente en el ámbito del fraude financiero. La creación de mensajes falsos a través de técnicas de clonación de voz impulsadas por IA permite a los delincuentes llevar a cabo estafas más convincentes y lucrativas. La tecnología de IA, que puede ser una herramienta poderosa para la prevención del fraude en manos adecuadas, también se ha convertido en un arma en manos equivocadas. En un mundo cada vez más digitalizado, combatir los fraudes basados en IA seguirá siendo un desafío constante para las autoridades regionales.