Por Stiven Cartagena
abril 24, 2026
La economía global ha entrado en una fase donde la proximidad geográfica y la afinidad cultural han desplazado al costo como el único factor de decisión. El nearshoring ha dejado de ser una estrategia logística para convertirse en un motor macroeconómico, y así lo demuestran las compañías presentes en la región.
Se estima que para 2032 este mercado moverá más de 300 billones de dólares, y Latinoamérica se encuentra en el epicentro de esta transformación. En este escenario, la IA no es solo una herramienta de eficiencia, sino el lenguaje común que permite a la región competir cara a cara con potencias tradicionales como India.
Sin embargo, esta integración masiva plantea desafíos que van más allá de lo técnico. Mientras las empresas globales buscan desesperadamente agilidad y talento especializado, surge una tensión estructural: ¿cómo integrar culturas diversas bajo la presión de la automatización?
La realidad nos indica que, en un mundo saturado de algoritmos, los valores humanos (la pasión, la comunicación espontánea y la ética) son los que finalmente garantizan la estabilidad de una operación global, y los latinos somos muy buenos en ello.
Hoy, la brecha entre el éxito y la obsolescencia no se mide solo en líneas de código, sino en la capacidad de adoptar el inglés y la IA como habilidades básicas de supervivencia. El desafío para el profesional latinoamericano ya no es solo conseguir un empleo, sino evolucionar junto a la máquina para delegar lo operativo y centrarse en la creación de valor estratégico. No se trata de una competencia contra la tecnología, sino de una alianza para convertir a la región en el mayor hub de innovación del hemisferio.
En Contxto conversamos con Juan Felipe Velasco Sáenz, Managing Director y cofundador de Remoti, una plataforma que está liderando la transición hacia los Global Capability Centers. Con una trayectoria que abarca desde los primeros días de Rappi hasta la vanguardia del staffing tecnológico, Juan Felipe nos ofrece una visión sobre cómo Latinoamérica está aprovechando su ventaja cultural para redefinir el futuro del trabajo remoto en la era de la inteligencia artificial.
Steven: Sí, me imagino. Juan Felipe, ¿te parece si comenzamos hablando un poco de qué es Remoti?
Juan Felipe: Claro que sí. Mira, Remoti es una compañía que este año cumple 10 años desde su fundación. Fue fundada por una persona nacida en Londres llamada Pablo y por mí. Nacimos como un headhunter de posiciones tecnológicas; nos especializamos en reclutamiento para roles de IT, principalmente exportando talento enfocado en fintechs y en toda la ola de la Web3 (blockchain y cripto).
Hace cinco años —parece que fue ayer, pero la pandemia ya fue hace cinco años—, entre las pocas cosas buenas que nos dejó fue que las organizaciones entendieron que podían trabajar de manera remota. Esto nos ayudó a explotar y abrir fronteras. Evolucionamos del headhunting tradicional hacia el staffing o nearshoring, donde no solo buscas el talento, sino que lo contratas localmente.
Este modelo lo usan las grandes compañías hace 30 años; India es pionero en esto (en 2024 les ingresaron más de 19 billones de dólares por este servicio). Latinoamérica ha profundizado en este modelo gracias a la explosión del talento tecnológico y el dominio de un segundo idioma. Este año estamos lanzando la nueva categoría: los Global Capability Centers. Aquí no solo reclutamos y contratamos, sino que operamos back offices, servicios compartidos e infraestructura (oficinas, redes, equipos) para grandes empresas. Esto antes era exclusivo de consultoras como Deloitte o PwC, pero ahora nosotros estamos entrando ahí con ofertas laborales muy interesantes.
Stiven: Excelente, Juan Felipe. Para entrar en materia sobre los retos actuales con la llegada de la Inteligencia Artificial (IA), ¿cómo crees que está cambiando la fuerza laboral en este ámbito?
Juan Felipe: Es una locura lo que está pasando. La velocidad actual es algo que no imaginamos. Hace tres años en Remoti mostramos herramientas como ChatGPT y DALL-E y la gente quedaba sorprendida; hoy ya hay muchísimos competidores. Estamos hablando de herramientas con capas de deep learning que permiten crear, no solo predecir.
Hoy, la carrera por tener la mejor IA es intensa. Estamos en abril de 2026 y herramientas como Claude están súper de moda, aunque todas compiten ferozmente. Para las compañías hoy es obligatorio que las personas entiendan la IA, no le tengan miedo y tengan la capacidad de usarla para automatizar tareas y crear agentes. En los últimos tres o cuatro meses, absolutamente todos mis clientes han agregado a sus perfiles de cargo (job descriptions) el entendimiento y uso de herramientas de IA. Es una oportunidad, pero también un gran desafío.
Stiven: Eso me da pie para la siguiente pregunta: ¿Qué tan factible es que la estabilidad de una persona se vea reflejada en contar con estas habilidades?
Juan Felipe: Esa es una pregunta que hay que separar entre lo emocional y lo racional. Aunque la IA es una necesidad básica, la realidad es que la adopción masiva aún no ocurre. Por ejemplo, en Estados Unidos solo el 4% de las personas usan herramientas de IA constantemente y de pago. En Colombia, si miras el consumo de «tokens» en herramientas como Claude, ni siquiera figuramos en el top 50.
Racionalmente: ¿La IA te va a quitar el trabajo? Si tu tarea es 100% operativa, tienes un gran competidor. Pero si generas valor, la IA es tu mayor aliada porque te libera tiempo para crear estrategias, diseñar productos y entender al consumidor. Te saca de la zona de confort, pero no te reemplaza si sabes usarla a tu favor. El problema es que la gente no está adoptando la tecnología a la velocidad que esta avanza.
Stiven: De acuerdo. Se dice que no es que estemos fuera de la ecuación, sino que somos parte de ella. Cambiando de tema, otro reto del nearshoring son las culturas. ¿Cómo lograr la integración en equipos tan diversos?
Juan Felipe: El mercado del nearshoring mueve 172 billones de dólares al año y se proyecta que llegará a los 300 billones para 2032. Latinoamérica tiene una ventaja competitiva enorme frente a regiones como India. Aunque en India son muy buenos técnicamente, tienen choques culturales fuertes con EE. UU. (zonas horarias, formas de comunicarse, objetivos).
Nosotros compartimos zona horaria y tenemos valores familiares, de respeto y trabajo duro que conectan muy bien con la cultura estadounidense. El colombiano es responsable, dedicado y le pone pasión. Sin embargo, el desafío es erradicar la «cultura del vivo»: esa idea de tener tres o cuatro trabajos (freelance) al mismo tiempo mientras estás en una posición de tiempo completo. Eso cierra puertas.
Y lo más importante: el inglés. La cultura se forma a través del lenguaje. Si quieres conectar y transmitir, el inglés es fundamental. Si alguien está pensando en un posgrado pero no habla inglés, le aconsejo: primero aprenda inglés. Es la habilidad básica para conectar en este mundo.
Stiven: ¿Qué necesitaría Latinoamérica, tanto del sector público como del privado, para convertirse en un hub estratégico global?
Juan Felipe: Desde la parte pública, se necesita voluntad jurídica. Reglas del juego claras. En Colombia cambiamos las leyes y reformas constantemente, lo que genera incertidumbre para la inversión extranjera. Necesitamos programas reales de formación en tecnología e inglés, no necesariamente bajo el modelo universitario tradicional. El sector público debe debatir desde la realidad de 2026, no como si estuviéramos en 1990.
Desde el sector privado, debemos romper estigmas. Todavía hay desconocimiento en el mundo sobre lo que somos capaces de hacer. Pero fíjate: Argentina creó Mercado Libre, que no dejó entrar a Amazon con fuerza; Colombia creó Rappi, que ha mantenido a raya a gigantes como Uber Eats o Deliveroo. Tenemos a Bold en fintech. Tenemos el talento, pero falta que nosotros mismos nos lo creamos y salgamos a mostrarlo al mundo.
Stiven: Ya para cerrar, ¿qué consejo le darías a las personas que quieren ser parte de esta nueva economía del talento y que no quieren quedarse esperando a que el sector público o privado actúe?
Juan Felipe: Hay que cambiar el chip. Ya no se trata solo de graduarse y aspirar a trabajar en las 5 empresas tradicionales de siempre. Hoy las oportunidades son globales y están a un clic.
Mi consejo es: no pierda un minuto más. Use la IA para practicar. Hay herramientas de educación virtual (Udemy, Platzi, Coursera) que son accesibles. En Remoti, por ejemplo, tenemos más de 250 vacantes abiertas y en muchas no pedimos título universitario como requisito obligatorio, sino conocimiento y capacidad. Sea agente de su propio futuro: descargue una aplicación, estudie lo que está pasando en el mundo y practique. Eso le abrirá puertas a grandes salarios y a ser parte de este boom gigante que está viviendo Colombia y la región.
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