Por Israel Pantaleón
mayo 21, 2026
El mercado de transacciones digitales tiene un crecimiento exponencial gracias a que el 76.5% de la población de 18 a 70 años ya cuenta con al menos un producto financiero, en contraste con 2021, cuando solo el 67.8% de la población disponía de alguno.
Además, el 79% de las transacciones de comercio electrónico se realizan a través de dispositivos móviles. Esta realidad ha llevado a los negocios a repensar sus estrategias de aceptación de pagos, priorizando soluciones que funcionen de manera fluida en entornos móviles, revela el informe Pagos digitales en México: evolución y oportunidades de la Asociación Mexicana de Venta Online.
Ante este panorama, la startup colombiana Cobre se posiciona como un actor clave en la transformación de los pagos digitales para las exportaciones, al ofrecer soluciones que eliminan fricciones y aceleran las transacciones internacionales.
La empresa impulsa un modelo que responde a la creciente demanda de eficiencia en el comercio global, donde la velocidad y la seguridad determinan la competitividad de las compañías.
Natalia Vásquez, directora de Expansión de Cobre en México, señala que el sector fintech vive un crecimiento acelerado, impulsado por la adopción tecnológica en América Latina. La región muestra una apertura significativa hacia nuevas infraestructuras digitales, especialmente en sistemas de pagos inmediatos.
El avance de herramientas como Pix en Brasil y SPEI en México consolidó un ecosistema donde los pagos en tiempo real dejaron de ser una innovación para convertirse en un estándar. Este entorno permitió que nuevas fintech desarrollen soluciones sobre una base tecnológica sólida y ampliamente adoptada.
En este contexto, el Cobre enfoca su propuesta en resolver un problema estructural: la complejidad de los pagos empresariales internacionales. A diferencia de las transferencias entre personas, las operaciones entre empresas enfrentan procesos más largos, costos elevados y múltiples intermediarios.
Las soluciones de Cobre buscan simplificar estos procesos al permitir que las empresas realicen pagos tanto locales como internacionales de forma más ágil. Esto resulta especialmente relevante para compañías que participan en importaciones y exportaciones, donde el tiempo y la trazabilidad impactan directamente en la operación.
La diferencia entre pagos persona a persona y empresa a empresa sigue siendo significativa. Mientras los usuarios individuales ya disfrutan de experiencias digitales rápidas y sencillas, las empresas aún enfrentan barreras tecnológicas que ralentizan sus operaciones financieras.
Ante este escenario, Cobre plantea un objetivo claro que es que los pagos empresariales alcancen el mismo nivel de simplicidad que un mensaje de texto. Esta visión apunta a reducir la fricción operativa y facilitar la expansión internacional de las compañías.
En materia de seguridad, la empresa implementa estándares robustos como certificaciones PCI compliance y protocolos SOC, que garantizan la protección de la información financiera. Estas medidas resultan esenciales en un entorno donde la ciberseguridad representa uno de los principales desafíos para la industria.
El desarrollo tecnológico también abre la puerta a nuevas tendencias, como el uso de activos digitales y stablecoins. Estas herramientas comienzan a ganar terreno dentro del ecosistema financiero, al ofrecer alternativas más rápidas y menos costosas para transferencias internacionales.
“El interés por los activos digitales crece de forma notable entre empresas tradicionales, que ya consideran integrar estas soluciones en sus estrategias financieras. Sin embargo, el avance depende en gran medida de la claridad regulatoria en cada país”, explica Vásquez.
La regulación se mantiene como un factor determinante para el desarrollo del sector. Un marco legal claro permite que las empresas operen con certidumbre y fomenta la adopción de nuevas tecnologías sin riesgos innecesarios, sentencia
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