Por Stiven Cartagena
septiembre 15, 2026
El grupo brasileño combina educación, implementación tecnológica e inversión para ayudar a compañías a pasar de experimentar con inteligencia artificial a incorporarla en sus operaciones. Su apuesta es multiplicar por diez el número de empresas dentro de su ecosistema durante los próximos años.
La inteligencia artificial ya entró en las empresas brasileñas. El siguiente problema es conseguir que esa adopción genere resultados concretos.
Un estudio de AWS publicado en 2025 encontró que 93% de las organizaciones brasileñas encuestadas ya había comenzado a explorar herramientas de inteligencia artificial generativa, mientras que 89% realizaba experimentos activos con la tecnología. Para 39% de las compañías, además, la IA ya era una prioridad presupuestaria.
Entre las micro, pequeñas y medianas empresas, la intención también es alta. Una investigación de Microsoft encontró que 73% de las compañías consultadas en Brasil planeaba continuar invirtiendo en IA o hacerlo por primera vez, mientras que 77% de los tomadores de decisión afirmaba que la tecnología ayudaba a acelerar procesos.
El desafío, entonces, comienza después de probar ChatGPT, automatizar una tarea o implementar un copiloto: cómo llevar la IA al funcionamiento diario de una compañía y convertirla en productividad, nuevos ingresos o menores costos.
Esa es precisamente la brecha que Atomic Group, un ecosistema brasileño de tecnología y negocios, dice querer ocupar.
"Atomic Group es un ecosistema que ayuda a implementar inteligencia artificial en las empresas para producir resultados", explicó a Contxto Filipe Bento, CVO de la compañía (foto destacada).
La estructura se organiza alrededor de tres pilares. El primero es la educación, con programas y contenidos destinados a que empresarios y equipos entiendan cómo utilizar las nuevas herramientas.
El segundo es la distribución e implementación. Allí, Atomic trabaja con profesionales y empresas que pueden acompañar a otras compañías en la adopción de tecnología, conectando las herramientas con necesidades concretas del negocio.
El tercero es el tecnológico, que reúne las herramientas y compañías que forman parte del ecosistema.
La estructura no nació directamente con la IA. Según Bento, el origen estuvo en la distribución de software para automatización empresarial. Con la llegada de la inteligencia artificial, el grupo decidió ampliar el modelo.
La razón, según el ejecutivo, fue evitar quedarse en la producción de contenido alrededor de la IA.
"Hoy hay una producción enorme" de contenidos sobre inteligencia artificial, dijo Bento. El desafío, desde su perspectiva, es cómo conseguir que ese conocimiento se transforme en resultados dentro de las empresas.
La estrategia coincide con una dificultad que aparece en investigaciones más amplias sobre adopción empresarial. McKinsey señala que, aunque la utilización de IA se ha extendido, muchas organizaciones todavía tienen problemas para capturar un impacto significativo en sus resultados financieros. La consultora identifica el rediseño de flujos de trabajo y de los modelos operativos como una de las condiciones para pasar de experimentos aislados a una integración más profunda.
Atomic no busca llegar a sus clientes únicamente a través de una fuerza comercial tradicional.
Bento explica que cada uno de los tres pilares tiene sus propios canales. En educación, la compañía utiliza contenidos en redes sociales, programas formativos y prospección. En distribución, los aliados del ecosistema pueden aportar relaciones con empresas que necesitan implementar tecnología.
Las propias herramientas tecnológicas también funcionan como canales, mediante eventos, marketing y alianzas.
El modelo se extiende además a la participación en compañías. Bento mencionó a Orbit, descrita durante la entrevista como una de las empresas participadas del grupo y como una herramienta orientada a funcionar como un "equipo de IA".
La página de Atomic también muestra actualmente una estructura que incluye Atomic Ventures, Atomic Apps, Atomic Growth Club y Br24, entre otras iniciativas. La compañía se define como un conglomerado que conecta soluciones de crecimiento y aceleración para negocios.
El origen empresarial del grupo está ligado a Br24, compañía fundada por Bento y especializada en soluciones alrededor de Bitrix24. En 2024, la experiencia acumulada con ese negocio sirvió como base para formar Atomic Group y ampliar la estructura hacia nuevas empresas y modelos de negocio.
La lógica también modifica la manera en que Atomic se relaciona con las empresas que entran al ecosistema.
"Cada vertical tiene una tesis", explicó Bento.
En la distribución, el grupo utiliza un modelo de intercambio de participación accionaria. Para las compañías tecnológicas, puede entrar mediante esquemas de vesting, asumir funciones de asesoría y participar de la distribución. La educación, en cambio, opera mediante el pago por programas de formación.
La selección tampoco está pensada para compañías en etapas muy tempranas.
Bento explicó que Atomic busca empresas tecnológicas con capacidades complementarias, especialmente en negocios, distribución y ventas. Para la vertical de distribución, prefiere empresarios que ya hayan desarrollado una metodología o convertido parte de su experiencia en un producto o servicio replicable.
El siguiente capítulo para Atomic Group es ampliar la escala.
Bento dijo que el grupo tiene actualmente entre 9 y 10 empresas dentro de su ecosistema y que su objetivo es alcanzar al menos 100 durante los próximos 12 años.
La cifra debe leerse como una meta planteada por el ejecutivo: la información corporativa disponible actualmente en el sitio de Atomic habla de siete iniciativas y describe un universo que incluye educación, aceleración, aplicaciones, ventures y otras operaciones.
Más allá del número exacto de compañías, el objetivo muestra cómo Bento entiende el negocio: no se trata únicamente de vender servicios de implementación de IA, sino de crear una red de empresas capaces de distribuir tecnología, formar talento y desarrollar nuevas herramientas.
Ese enfoque llega en un momento en el que la adopción empresarial comienza a desplazarse de los experimentos hacia procesos más complejos.
Los ejemplos brasileños muestran esa transición. Telefônica Brasil, por ejemplo, implementó herramientas de IA generativa para apoyar a sus equipos de atención al cliente y reportó una reducción de 9% en el tiempo promedio de atención. Bradesco, por otro lado, desarrolló una plataforma de IA generativa multiagente para automatizar procesos internos y externos, y reportó una reducción superior a 30% en costos tecnológicos.
Estos casos ilustran el cambio que Atomic busca capturar: la IA deja de ser únicamente una herramienta para generar texto o imágenes y comienza a incorporarse en procesos empresariales.
Para Bento, la tecnología no es el objetivo final del modelo.
"Todo se trata de las personas", dijo durante la entrevista. Desde su perspectiva, una implementación adecuada de IA puede ayudar a que una compañía escale, mejore su rentabilidad y sea más sostenible, con efectos posteriores sobre empleo y actividad económica.
Es una visión que también aparece en la investigación sobre adopción empresarial. McKinsey señala que los empleados están utilizando IA más de lo que muchas organizaciones creen y que la capacitación y el rediseño del trabajo serán determinantes para capturar su potencial.
Para Atomic, esa combinación de formación, implementación y herramientas es la base de su próxima etapa.
El grupo pretende dedicar los próximos años a construir sobre esa tesis y multiplicar el número de compañías conectadas a su ecosistema.
La apuesta, en última instancia, no es solamente por cuántas empresas utilizarán inteligencia artificial. Es por cuántas conseguirán convertirla en una parte real de su negocio.
enero 7, 2026